jueves, 6 de septiembre de 2018

Un poema de Sharon Olds


For you

In the morning, when I´m pouring the hot milk
into the coffee, I put the side of my
face near the convex pitcher to watch
the last, round drop from the spout,
and it feels like being cheek to cheek
whit a baby. Sometimes the orb pops back up,
a ball of cream balanced on a whale´s
watery exhale. Then I gather my tools,
the cherry sounding-board tray that will rest on my
lap, the phone, the bird book to look up
the purple martin; tray, phone,
martin, Trayvon Martin, song was
invented for you, art was made
for you, painting, writing, was yours,
our youngest, our most precious, to remind us
to shield you—all was yours, all that is
left on earth, whit your body, was for you.

Sharon Olds
The New Yorker
May 14, 2018

lunes, 6 de agosto de 2018

Poema de la casa


El sol

Esperando que la pechuga se descongele
sobre la vieja tarja que encontramos en la calle
observo cómo el sol alumbra
este pequeño tesoro lleno de hielo,
esta vieja tarja que bajo su luz se mira decente.

Algo querrá decir todo esto
mientras espero que la pechuga se descongele,
que el sol traiga de nuevo la comida a la mesa,
que mis ancestros no sepan nunca que existí.


Poema perteneciente al libro Nata notable (Cuadrivio, 2018)

martes, 31 de julio de 2018

Un poema de Eduardo Padilla


9.

Hay color en Vancouver,
hay grises y blancos.
Mucho gris, sobre todo.

Un azul deprimido.

Hay también mucho verde, sabes,
a los canadienses les salen árboles
de todas partes.
Pero sólo en verano el verde sale a pregonar.

El resto del año el cielo es un glaucoma

un velo mortuorio hecho de asbestos

un burócrata que te va aplastando lento,
sin que te duela.



Eduardo Padilla (Vancouver, 1976)
Poema del libro Hotel Hastings (Cinosargo Ediciones, 2018)No hay texto alternativo automático disponible.