DAR
en el blanco. La escritura de un poema persigue un blanco errático. Se dispara en la velocidad de lo visto, o de lo que, aún no visto, se intuye. Una aparición concertada. Música que comienza sin ser oída, antes que nada, presentida. ¿Quién recuerda el cuándo de la primera música? ¿El lejánisimo derrumbarse de una constelación? Esa vez, había una vez, tal vez. Nunca dar en el blanco, para que el blanco,
dueño de sí, aparezca.
Jorge Esquinca
El Huso de Andrómeda
Medusa Editores / UANL 2024
Pág. 33